• Revista Acine

El Conjuro 3, amor en tiempos de brujas

Actualizado: jul 1

Comienzan los créditos, empezamos a ver fotos y audios espeluznantes que nos transportan a las vivencias reales de los Warren.


Las luces de la sala se encienden levemente y ya sabemos que es la invitación a irnos. A pesar de eso, nos quedamos ahí. Entre miradas y gestos nos preguntamos buscando comprender… ¿Acaso este film no retrataba uno de los casos más difíciles que tuvieron que afrontar Ed y Lorraine? ¿Cuándo sentimos la desesperación, el vacío y la angustia que es clave en esta saga? ¿Será que después de las películas de Ari Aster como Hereditary y Midsommar ahora todo parece más suave y tranquilo? Los créditos terminan y las luces del techo de la sala nos encandilan y obligan nuestra salida. Sólo nos acompaña el silencio.


Luego de la primera y segunda entrega de El Conjuro, llega la tercera parte en donde el terror está enlazado al romance. Gracias a este tercer film podemos adentrarnos más en el mundo de Ed y Lorraine Warren, conocer más en profundidad cómo comenzó su relación y, al mismo tiempo, seguir sus pasos en uno de los casos más difíciles de su carrera… O por lo menos eso es lo que dicen al comienzo del film, ya que lo que vemos después nos deja dudando un poco sobre esa dificultad.


En El Conjuro 3 nos encontramos con ese mundo escalofriante de luces cálidas y cargado de contraste que genera una sensación combinada entre melancolía y el estar alerta. Otra vez estamos acompañando a nuestra pareja favorita: los Warren. Y también nos vemos inmersos en un nuevo caso que desafía todas las leyes de lo que ya conocemos para introducirnos en el mundo espiritual, algo por lo que esta saga se destaca ampliamente.

Lamentablemente, el problema principal recae en que fue la tercera entrega. Ya como espectadores estábamos esperando algo más, tal vez un poco más de miedo, más saltos de silla o empezar a comernos las uñas de la desesperación que nos produciría el desafío más grande de los Warren. Pero lo cierto es que a pesar de algunas escenas magníficas -como la de Lorraine andando como loca por el bosque-, después la película parece recaer un poco. Ya no hay planos secuencia con toques espeluznantes y hasta los personajes secundarios parecen estar simplemente para tapar algunos huecos que quedaron sin resolver.



A pesar de esto, El Conjuro 3 nos permite indagar mejor en la vida personal de Ed y Lorraine, ya que accedemos a flashbacks que nos transportan a aquel momento mágico en el que se conocieron y comenzaron su vida juntos. Y por más que suene algo meloso y típico de las películas románticas de los 50’, en realidad es de suma importancia, ya que algo que resalta en toda esta saga es el gran poder del amor que tienen nuestros queridos protagonistas. Sin ese poder, no habrían sobrevivido ni en la primera parte del primer film. Y, a pesar de que se juegue con el imaginario de la pareja ideal, va muy acorde con la trama ¡Hay que amar mucho a una persona para atravesar todo lo que ellos vivenciaron sin dudarlo un instante!


Pero algo que sí genera dudas es la historia de la antagonista, una típica bruja mala -muy mala-. En este caso, se trata de algo mucho más serio, por supuesto, no estamos en Disney. Pero resulta preocupante que transitando el 2021, se ponga en escena a las brujas de Massachusetts, sobre todo porque eso implica un momento muy oscuro en la historia de Estados Unidos y una cicatriz en la historia de las mujeres de todo el mundo. No resulta provechoso que una película, por más ficcional que sea, traiga esa creencia a la actualidad con la convicción de que verdaderamente sucedió eso en aquella zona.


A pesar de todo, El Conjuro 3 nos permite disfrutar nuevamente del mundo de los Warren que es tan mágico y oscuro al mismo tiempo, logrando que nos adentremos con ellos en una historia que parece ideal para contar entre amigos en una noche de lluvia: muy buena para el momento y para mantener el recuerdo vivo de lo que fueron sus antecesoras.


Por Sofía,


Directora y Productora Cinematográfica, Community Manager, escritora y diseñadora. Creadora de @MijetPrivado

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